Cada vez odio más escribir aquí, lo siento.Me resignare, haré un esfuerzo y trataré de entreteneros con más o menos éxito.
Hoy ej que me he dado cuenta de una cosa. Seguro que habéis reparado en que siempre buscamos el último modelo de coche, la ropa más cool, las gafas más sofisticadas, en ocasiones hasta compañía apropiada, un buen sueldo, dinero en definitiva, beber y deshinibirnos, los hay hasta que otras drogas sin receta…mierda, y a veces hasta las posturas y gestos que hacemos. Y no, aunque no lo creáis este no es un discurso moralista acerca de la pobreza, ni de la sociedad en la que vivimos, ni cosas de ese pelo sobre la que estoy seguro que todos ya pensamos mucho y leemos mucho en blogs muy existencialistas (para que entendáis esto último, mirad la foto del encabezado de mi blog). Me refiero a que todo eso que he enumerado al principio, lo hacemos con un único y clarísimo fin: FOLLAR. Ni más ni menos. Es en definitiva el motivo final por el que hacemos tantisimas gilipolleces. Follar, en serio. Pensadlo un rato.
Todo esta conclusión, acertadísima seguro, es resultado de acabarme de cruzar con un tipo que debía llevar más dinero en ropa que el producto interior bruto de cualquier país africano, y resultado de haber echado el mejor polvo (no se como decirlo de otra manera, en este caso había amor de por medio, lo juro) de toda mi vida, y de verdad de la buena que no se por qué, simplemente fue así. Me resulta extraño que este texto en parte me lo haya inspirado una persona que con toda seguridad su nivel intelectual no debía llegar a los mínimos exigidos por la Organización Mundial de la Salud para considerarte chimpancé, pero en fin, hasta de los monos podemos aprender todavía algo.
Desde aquí entonces lanzo un merecido hurra por los feos, desfavorecidos física y sexualmente y desaliñados de los de verdad, que follan aunque sea con feas, o viceversa, porque son los que más mérito tienen. Y antes seguir hablando como Jesucristo, diré que todo esto lo cuento porque el polvo de ayer, aunque penséis que no tiene mérito alguno, lo tiene, puesto que al principio llevaba un pijama anormalmente feo, follé con los calcetines puestos, que creo que no hay cosa menos sexy en el todo el universo que esa, y pa colmo tenía el pelo un poco así como miabueladeesoquetequedasdormidounpocoantesdecenaryseteabombaunpocoporlazonade lacoronillaizquierda.
En definitiva, soy un antihéroe más que ha tenido éxito.
Plas, plas, plas, plas…